Totonacas
Del nombre
De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Náhuatl o Mexicana, el término
totonaca es el plural de totonacatl y se refiere a los habitantes de la
provincia de Totonacapan. Algunos autores han señalado que el término
"totonaco" significa "hombre de tierra caliente".
En la lengua totonaca este vocablo se compone por los términos tu'tu o a'ktu'tu
referente al número "tres" y nacu' que significa "corazón".
Los totonacas emplean este término en el sentido de
que Cempoala, Tajín y el Castillo de Teayo son los tres centros representativos
del grupo; los tres centros o tres corazones de su cultura.
Localización
Los totonacas habitan a lo largo de la planicie
costera del estado de Veracruz y en la sierra norte de Puebla, donde predomina
un paisaje montañoso.
En el estado de Puebla los municipios que tienen un número importante de
hablantes de esta lengua son Ahuacatlán, Amixtlán, Camocuautla, Caxhuacán,
Coatepec, Galeana, Huehuetla, Huauchinango, Hueytlalpan, Ignacio Allende,
lxtepec, Jalpan,
Infraestructura
Actualmente, cualquier comunidad con más de 600 habitantes tiene por lo menos
una escuela primaria, y cada municipio por lo menos una secundaria. Las
poblaciones de Huauchinango, Papantla, Zacapoaxtla y Zacatlán cuentan con una
preparatoria, hospitales y centros de salud; las comunidades más aisladas
dependen de las clínicas médicas del IMSS-Solidaridad.
Antecedentes históricos
El antiguo Totonacapan tenía como límite norte el río Cazones, al sur el río
Papaloapan, al oeste llegaba hasta Acatlán de Pérez en Oaxaca y al norte
limitaba con la sierra de Puebla. Durante el Horizonte Preclásico o Remojadas
Inferior, su población tuvo contacto con poblaciones de los valles de Puebla,
Tlaxcala y la Cuenca de México. A fines del Preclásico e inicios del Clásico,
en la zona de río Blanco Papaloapan (de contacto olmeca) hubo fuertes movimientos
de población hacia la costa y el centro de México; ésta participó en el proceso
de formación de la cultura teotihuacana.
En el periodo Clásico Temprano o Remojadas Superior 1 aparece el barroquismo en
las formas y el empleo de moldes para la cerámica. El Horizonte Clásico o
Remojadas Superior II (siglos VI-IX) es el periodo de mayor esplendor, su mayor
exponente es el Tajín. Para fines del siglo IX la cultura totonaca entra en
decadencia.
En el Postclásico Temprano o Tolteca (900-1200) se generalizó la metalurgia; se
incrementaron los intercambios con los pueblos del valle de Puebla, Tlaxcala y
la Cuenca de México, y se difundió el uso del calendario tolteca-mexicano.
En el periodo Postclásico Tardío o Histórico (1200 a 1521) los totonacos fueron
dominados por la Triple Alianza, sujetos a fuertes tributos y a la represión de
sus insurrecciones.
Con el fin de quitarse el yugo mexica, este grupo apoyó a los españoles en la
conquista de México; pero ellos a cambio les impusieron una nueva religión y
fuertes servicios. El contagio de enfermedades devastó en 90% a la población
india.
Las autoridades totonacas pervivieron hasta mediados del siglo XVII, cuando los
españoles dividieron sus jefaturas y constituyeron los llamados "pueblos
de indios", para tener más control sobre ellos. Los siglos XVII y XVIII
fueron de relativa tranquilidad para los totonacas, la
escasez de metales en la zona y las dificultades para el acceso no la hacían
atractiva para los españoles. Su relativo aislamiento les permitió reorganizar
sus sistemas culturales en formas autónomas frente a la dominación española; a
veces lograban negociaciones, a veces se enfrentaban al genocidio.
En el siglo XIX, los totonacas participaron en el
movimiento independentista con su líder Serafín Olarte. En 1836-1838 Mariano
Olarte, hijo de Serafín, encabezó una insurrección aliado con los federales en
contra de los centralistas. Bajo el gobierno de Santa Anna su territorio fue
dividido, la franja costeña fue cedida a Veracruz con lo cual el estado de
Puebla perdió su salida al mar; los totonacas se separaron entre los de la
costa y los de la Sierra. Durante el periodo republicano en la Sierra de Puebla
se afianzó el Grupo de los Tres Juanes de la Sierra Norte de Puebla, liberales
de importancia política en el ámbito regional, estatal y federal, que
participaron en la Batalla del 5 de Mayo en Puebla, al frente de tropas
indígenas nahuas y totonacas. Este grupo impulsó cambios en la educación, obras
públicas, y un sistema de plazas comerciales mestizas. Su injerencia en la
región significó la apertura de espacios para los mestizos, pues al mismo
tiempo propiciaron el despojo de tierras a los indígenas debido a los
"deslindes".
La Revolución mexicana coincidió con un debilitamiento del poder de los Juanes.
Los indígenas se lanzaron a recuperar sus tierras, muchas comunidades lograron
sus objetivos y expulsaron violentamente a los mestizos de ellas; pero en los
años treinta los mestizos logran recuperar algunas tierras.
La industria petrolera establecida en la costa veracruzana a fines del siglo
XIX, en su continua expansión, ha privado a muchos indígenas de sus tierras y
no ha sido capaz de absorber la mano de obra desplazada.
Lengua
El idioma totonaco y el tepehua
pertenecen a la familia totonacana, y son parte del tronco macro-maya. El censo
de 1990 registró 207 876 hablantes de esta lengua; la mayoría de ellos reside
en Puebla y en Veracruz, además en el Estado de México, Distrito Federal,
Quintana Roo, Tlaxcala, Tamaulipas, Campeche, Hidalgo y en menor proporción en
Jalisco.
Salud
Sus médicos tradicionales son parteras, curanderos y brujos indígenas o
mestizos. Las parteras auxilian a las mujeres durante la gestación y el parto;
proporcionan cuidados especiales a la madre e hijo mediante baños de temazcal y
plantas medicinales. Ellas creen en la influencia de la luna sobre las mujeres
y en la dicotomía de lo frío y lo caliente; algunas utilizan fármacos alópatas.
El curandero totonaco conoce el uso de las plantas medicinales para aliviar los
males físicos y mentales, cura el cuerpo y el alma. Recurren a sus servicios
tanto indígenas como mestizos; cura a hombres y a animales. Cobra por sus
servicios según la enfermedad y la seriedad del caso; adquiere su oficio por
las enseñanzas de un especialista. A veces sufren la persecución de las
autoridades municipales por recetar sin licencia médica.
El brujo posee poderes sobrenaturales que no tiene el curandero; conoce el uso
de las plantas, sabe cómo hacer hechizos y maleficios. Ha obtenido su poder de
fuentes sobrenaturales; puede hacer que una persona recobre la salud, la pierda
y hasta causarle la muerte. Su maleficio sólo puede contrarrestarlo otro brujo
más poderoso. Acusado de tener pacto con el demonio, sin embargo, suele ser un
hombre religioso que se considera a sí mismo católico. En su casa tiene un
altar con flores, figuras de santos, veladoras y figuras recortadas de papel
amate que representan a los seres sobrenaturales. Los brujos suelen ser
consultados también por mestizos; ocupan una posición de poder, paralela al
sistema de cargos y generalmente tienen una posición económica holgada.
Además de ellos, algunas religiosas católicas se encargaron de dispensarios
médicos; misioneros protestantes atienden en sus templos; y los pentecosteses
realizan "curaciones milagrosas" mediante oración.
Vivienda
En la zona de Papantla la casa totonaca es de planta rectangular o cuadrada,
con techo de zacate, palma u hoja "misanteca". Las paredes son de
varas colocadas verticalmente, algunas están recubiertas con lodo. La casa
consta de una sola habitación empleada como cocina y dormitorio. En los solares
crían aves de corral y tienen un temazcal para los baños de vapor; en algunas
casas que producen miel cuelgan los panales en las paredes.
En la zona de Jalapa, la casa tiene un tapanco para almacenar maíz y para
colgar las mazorcas que se emplearán como semillas. Las casas católicas cuentan
con un altar en el que colocan imágenes religiosas. El uso de materiales
industrializados para la construcción de casas va en aumento.
Artesanías
En general, las artesanías totonacas son para uso familiar y ceremonial. Se
confecciona indumentaria tradicional que consiste en faja, blusa y quexquémitl;
gran parte de ella se hace en telar de cintura, y sólo algunas veces con telas
industrializadas; además, en el telar se elaboran servilletas, manteles y
toallas. Los totonacas de Papantla utilizan el hilo de
algodón o de acrilán, y tejen con la técnica de confitillo, cuyo terminado
final queda con una textura afelpada. Además se fabrican cestos, vasijas,
juguetes e incensarios de barro; máscaras de madera y ornamentos de palma.
Territorio, ecología y reproducción social
Actualmente los totonacas conservan estrategias
ancestrales de aprovechamiento de los microagroecosistemas; poseen parcelas de
tierra en diferentes altitudes y sobre laderas con distintas pendientes, así
diversifican su calendario agrícola, siembran diversos productos y aprovechan
mejor la fuerza de trabajo familiar.
A mediados del siglo XIX se les impuso el cultivo de algodón, remplazado
después por la caña de azúcar que entró en crisis por su poca rentabilidad. Posteriormente
se les impuso el café, cultivado intensiva y extensivamente; por su alto precio
mejoró el estándar de vida de los totonacas pero los hizo
más dependientes de alimentos traídos de fuera. El intento de diversificar la
producción agrícola y ganadera acarreó fuertes inversiones, a veces
incosteables, ante el mercado deprimido para sus productos.
En la zona costera la industria petrolera ha contaminado el agua y el suelo. Los
bosques templados en la sierra norte de Puebla y la selva tropical húmeda de
las llanuras veracruzanas sufren una tala inmoderada; esto ocasiona la
desaparición de fauna que era para los totonacas una
importante fuente alimenticia. Se han extinguido el venado cola blanca, el
venado temazate, el jabalí o pecarí de collar y probablemente el tepezcuintle.
La reproducción social de los totonacas se basa en la
diversificación de sus grupos domésticos o familias, tanto nucleares como
extensas.
A principios del siglo XX, los totonacas de la Sierra
migraban temporalmente a comunidades totonacas de la costa veracruzana. A
partir de los años cincuenta, con la apertura de carreteras y el
fortalecimiento del sistema educativo, sus desplazamientos fueron hacia las
ciudades cercanas y el Distrito Federal. Actualmente se observan inmigraciones
permanentes y temporales; estas últimas son de corto, mediano o largo plazo. Los
estados con mayor población totonaca son Veracruz y Puebla; les siguen el
Distrito Federal, el Estado de México, Quintana Roo, Campeche, Tlaxcala y
Tamaulipas. La migración se da por la escasez de empleo, de tierras y
condiciones de marginalidad social; o por la búsqueda de mayores expectativas
económicas, sociales y educativas en las ciudades.
Organización social
Entre los totonacas domina la familia extensa. Un
nuevo matrimonio procura vivir cerca de la familia del marido. La herencia de
padres a hijos se efectúa hasta la muerte del padre; cuando esto ocurre se forman
nuevas unidades domésticas.
Los totonacas de la Sierra heredan al primogénito; los
totonacas de la costa reparten la herencia en partes iguales entre los hijos
varones. Los hombres de una elevada posición económica suelen tener más de una
esposa.
El matrimonio se lleva a cabo a temprana edad, tradicionalmente un
intermediario hacía la petición de la novia; en la actualidad la novia es
"robada" sin una petición formal. Aún se acostumbra el
"pago" por la novia; esto es como una compensación por la fuerza de
trabajo que la mujer daba a su familia y que se pierde; se paga con bienes,
dinero o trabajo.
El compadrazgo entre los totonacas crea una red en las
relaciones personales y laborales. Hay compadres de bautizo, de matrimonio, y
de sepultura. Se tiene noticia de una ceremonia para iniciar a un niño a la
sociedad totonaca, que es cuando cumple ocho años. La fiesta dura varios días y
se conoce como el banquete de los compadres, o el "compadres
tlacuas"; esta ceremonia está en riesgo de desaparecer o se realiza
clandestinamente.
Cada adulto varón dedica un día de la semana al trabajo comunitario o faena. Los
mestizos y los totonacas adinerados pagan este
servicio a las autoridades. La faena se basa en cuadrillas conformadas por
trabajadores que residen en un mismo barrio de la comunidad; los protestantes
conforman una cuadrilla que sólo trabaja en asuntos desligados de la religión y
no consumen alcohol.
En el sistema de cargos religiosos están en primer término los fiscales,
después los mayordomos y por último los topiles. El topil es un hombre soltero
que vigila la iglesia y hace las veces de mandadero; los mayordomos patrocinan
las fiestas patronales. Existen de cuatro a ocho fiscales que forman un consejo
de ancianos que supervisan las ceremonias, las fiestas y eligen a los ocupantes
de los cargos. El escaso prestigio que ofrecen estos cargos los hacen cada vez
menos atractivos.
Los cargos civiles son el de presidente municipal, secretario (tan importante
como el primero), agente del ministerio público, juez auxiliar, juez de paz,
tesorero; regidores de hacienda, salubridad, obras públicas, agricultura y
educación; y policía. Los cargos se ejercen por tres años a excepción del de
secretario que dura más tiempo. Los mestizos tienden a acapararlos. Los jueces
y el agente del ministerio público administran la justicia en el interior de
las comunidades, en caso de delitos graves se recurre a las autoridades
externas. El ejército federal interviene cuando ocurren delitos relacionados
con el tráfico de armas, el cultivo de enervantes y asesinatos masivos.
Cosmogonía y religión
El sistema de creencias de los totonacas es
sincrético; en él se da la combinación de símbolos y de signos reelaborados en
mitos, rituales, ceremonias, etcétera, cuyo origen se encuentra en la cultura
indígena mesoamericana y en aspectos del cristianismo popular ibérico. El
catolicismo de los indígenas totonacas combinó
elementos de ambas tradiciones para crear una religiosidad propia; ésta
enfatiza la existencia de seres sagrados que tienen dominio sobre aspectos y
entornos particulares del mundo, como son iglesias, cuevas o cerros.
Los seres sagrados, como los santos católicos y las imágenes prehispánicas
denominadas "antiguas" que tienen poderes mágicos, exigen atención
por parte de los hombres; por esto hacen las celebraciones religiosas, a cambio
de las cuales ellos retribuyen con salud, buenas cosechas y bienestar en
general. Son los curanderos y brujos quienes conocen mejor esta
"costumbre" o tradición cultural.
Algunos de estos seres se
vinculan con la agricultura; el sol, Chichini, es el dueño del maíz y se le
asocia con las diferentes figuras de Cristo. En la mitología totonaca, éste
aparece como un héroe civilizador que encuentra el maíz y enseña a la humanidad
cómo sembrarlo y cosecharlo. La luna es un ser sagrado masculino, también
llamado Manuel, que atrae a las mujeres y es útil en las peticiones de magia. Es
rival del sol y lucha contra él durante los eclipses.
El dueño de los truenos, Aktsini, hace llover e influye en la milpa. Se le
asocia con algunos seres celestiales como los arcángeles de la tradición
católica y el apóstol Santiago. El trueno es uno de los dioses totonacas más
antiguos, es representado como un viejo y se le relaciona con el agua. A la
Virgen María la vinculan con el agua de los pozos y de los manantiales. El
señor del monte o dueño de los animales cuida del bosque y de la fauna que allí
habita; para cazar o talar los árboles se le debe pedir permiso a él. A pesar
de la caza y la tala inmoderada aún se le tiene un gran respeto.
A partir de la década de los cincuenta, el Instituto Lingüístico de Verano se
dio a la tarea de convertir a la población indígena al protestantismo; sus
tácticas de conversión dividieron a muchas comunidades en facciones religiosas,
que en ocasiones llegaron a enfrentamientos. En los últimos seis años su
presencia se ha reducido. A finales de los años setenta se fundaron templos
Pentecosteses en la zona cuya doctrina tuvo gran aceptación entre los totonacas.
Fiestas
La fiesta más importante es la del santo patrón; algunos santos de los pueblos
vecinos son llevados a donde se celebra la fiesta patronal; se realizan
actividades deportivas, comerciales y religiosas (bautizos y confirmaciones). La
fiesta dura tres días y termina con un baile.
Una celebración importante en la región es la de Semana Santa; en estos días
salen en procesión las imágenes de Jesucristo, Jesús Nazareno, Santo Entierro y
la virgen de Dolores. Entre los totonacos esta fiesta se relaciona con el sol,
pues transcurre en la temporada de sequía y se hacen referencias a Cristo,
asociándolo con el sol.
Otra celebración en la que participa toda la comunidad es la de día de muertos.
En las casas colocan un altar con ofrenda; y las familias visitan el panteón
para comerla allí; las campanas repican día y noche. Los protestantes evitan el
alcohol y los gastos excesivos.
Las fiestas implican fuertes gastos, que tanto protestantes como creyentes se
rehúsan a sufragar. Tradicionalmente la fiesta patronal era costeada por un
mayordomo y su familia; ahora, la Iglesia católica recomienda la formación de
varios grupos que solventen los gastos. En las fiestas totonacas no puede
faltar la danza; la más conocida es la de Los Voladores, que contiene elementos
de simbolismo solar, y ha logrado fama internacional. Otras danzas son las de
Moros y Cristianos, Tocotines, Negritos, Tambulares, Tejoneros, Pastores y
Huehues.
Relaciones con otros pueblos
Las relaciones entre nahuas y totonacas han sido históricamente conflictivas; éstas tensiones persisten en la actualidad. La presencia de
nahuas en la región es resultado de varios procesos históricos, como son la
introducción de guarniciones militares mexicas para controlar a los totonacas,
o por desplazamientos masivos de nahuas a sus territorios.
La presencia mestiza entre los totonacas de la Sierra
es reciente. Durante la Colonia, los españoles preferían asentarse en la
Bocasierra aunque había sacerdotes en unos 16 pueblos totonacos y ciertos
funcionarios cuya presencia era breve. En la costa veracruzana los totonacos
sufrieron una mayor presión de los españoles debido al control de los puertos
naturales. El drástico descenso de la población totonaca debido a las epidemias
en el siglo XVI, permitió a los españoles repartirse las tierras y emplearlas
para la explotación ganadera y en plantaciones, e introducir esclavos de origen
africano. La población negra reformula las relaciones interétnicas, en muchos
casos los esclavos son empleados como auxiliares militares de los españoles
para controlar a los totonacas.
En el siglo XIX se asentó población mestiza en la Bocasierra, donde están los
grandes centros económicos; ellos introdujeron programas educativos en la
región e implementaron programas de aculturación para la población totonaca;
además, los comerciantes mestizos afianzaron una red comercial. En el siglo XX,
en la zona de Xocotepec de Juárez, se fortaleció la presencia de campesinos
originarios de otras partes del país, quienes recibieron dotaciones de tierras,
por ello muchos indígenas totonacas perdieron las
suyas. Actualmente existen serios conflictos interétnicos y clasistas.
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